LISTADO DE SITIOS DE INTERÉS - BARES Y RESTAURANTES

Los lugares más emblemáticos de Alicante

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Gran sitio donde cenar a un coste asequible con una gran carta de vinos para iniciarse.
Es uno de los restaurantes con mayor fama, y merecida, de Alicante. Quizá que su propietario sea el mismo que el del Nou Manolín querrá decir algo, y es que la calidad es una de sus características principales. Situado en un lugar muy transitado, junto al Corte Inglés, tiene unos amplios salones en la planta baja para albergar muchos comensales. hace tiempo que no voy, pero tengo intención de hacerlo pronto. Los arroces y la amplia, variada y rica lista de tapas son los platos estrella del Piripi, aunque si tuviera que elegir me quedaría con los arroces, sobre todo el arroz al horno, que lo hacen igual de rico que en el Nou Manolín. Su calidad va acompañada de un precio algo elevado, aunque la cuenta no la pagas a disgusto porque disfrutas de la comida, te lo garantizo. Van muchos peces gordos y personajes notables de la sociedad alicantina. Camareros atentos y serviciales en todo momento.
    
    
Es pequeño y agradable, bastante íntimo. Pese a estar en un lugar no muy céntrico, la gente suele acabar satisfecha al visitarlo. Sirven de entrada unos patés muy ricos, al igual que las kokotxas y otro tipo de pescados. Había un pescado, no recuerdo cuál, que había que reservarlo, para que te lo preparen, con un día de antelación. Nosotros, como no lo sabíamos, nos quedamos con las ganas de probarlo. La mujer que regenta el negocio es un poco seca, depende de cómo tenga el día te atenderá más amablemente o no. No es caro y comes bien, abundante y de calidad. Nosotros cuando fuimos estuvo amable a ratos, quizá porque no había mucha gente a la que atender. Pero la camarera joven que había sí que era bastante más ambable. Recomiendo además tomar sidra (es muy buena la que tienen) o vino dilce txacolí, como buen restaurante vasco que es.
Vicente Castelló hace oídos sordos a la palabra jubilación. Ahora ha abierto en el cinturón de la ciudad una tienda de alimentación con productos muy seleccionados para que el cliente pueda comprar sin estar media hora dando vueltas para aparcar. A Raimundo González (Rincón de Pepe) lo denunciaron porque tenía la papela de jubilado y seguía yendo al restaurante, hasta el extremo de que le permitían estar sentado en la barra pero no podía entrar a la cocina. Unos se jubilan voluntariamente a los 52 años y otros lloran lágrimas negras porque no les dejan trabajar, y eso que ambos han dignificado la restauración de sus ciudades. Vicente acertó al diversificar el negocio y abrir Piripi, un restaurante regentado por su hijo en las inmediaciones de El Corte Inglés: es curioso que, con el mismo fundamento culinario, la clientela sea diferente. Nou Manolín tiene la de siempre, porque se ha convertido en patrimonio sentimental y gastronómico de varias generaciones que lo recuerdan por las reducidas dimensiones de la barra, un espacio muy amanoso donde las fuentes y bandejas se ofrecen cercanas y sugerentes, de tal modo que el cliente accede a la barral y todo le apetece. Hay cestos de mimbre con lecho de laurel en los que se alinean berenjenas, tomates, espárragos, calabacines, pepinos y pimientos, y también grandes champaneras con hielo picado para preservar el exultante frescor de la quisquilla, la gamba roja y la cigala, boquerones, salmonetes, pescadillas y lenguados pequeños escogidos para sutiles frituras en aceite de oliva virgen, renovado cuando es preciso y ligero de rebozo, razón por la que no queda grasa en la blonda. No falta la orza con el cacillo para servir el gazpacho, ni las palas de hueva y de mojama de atún de almadraba apiladas, y si usted mira al alto cielo, verá que cuelgan gloriosos jamones de Joselito, el mejor del mercado. Precursor del menú largo y estrecho, el cliente que accede al local queda sorprendido por la cantidad y variedad de viandas, pide unos cogollos de Tudela con ventresca y anchoa de bota, gulusmea el plato de jamón con patatas fritas y pimientos de Padrón (¡ojo!, suelen picar a finales del verano), se relame con la tinta de los sepionets de la bahía, mira de soslayo el plato de rellenos de cocido que paladea el vecino y, en ese instante crucial, considera que un día es un día y pide un par de cigalas hervidas antes de decantarse por alguno uno de los guisos de día: lentejas estofadas, potaje de garbanzos, olleta de trigo, guisado de rape, espinacas a la crema, albondigas al vino...
    
En LIndret han conseguido crear un ambiente único y muy especial. No dispone de carta, pero en su menú encontrarás desde platos vegetarianos (para lácteos, macrobióticos, veganos...) a hindues pasando por los más típicos de Alicante. También ofrecen buffet libre de ensaladas, gran variedad de postres y tés y preparan comida para llevar.
Éste restaurante está situado entre la Avenida Maisonave y la Avenida de la Estación, en la primera planta del edificio del Bulevard Plaza, justo encima del local de Fnac. Anteriormente, hace unos veinte años, fue una restaurante alemán, y cuando comenzó su andadura César Anca y su equipo, decidieron, con uy buen tino, dejar la decoración de madera tanto por fuera, como por dentro del restaurante. Ésto se nota nada más ver el local, ya que las mamparas de madera que separan las mesas hacen que se tenga una intimidad como en pocos restaurantes. Una vez que se entra, el personal te suele recibir con algún aperitivo, a veces tipo snack japonés, y unas buenas recomendaciones de la carta. El canelón de sepia, por ejemplo, es una de sus exquisiteces, o el milhoja de manzana ácida con foie, así como el pan perdido, un clásico entre sus postres. Suelen ir cambiando de platos en la carta cada temporada, pero también es cierto que han ido dejando sus clásicos para una clientela muy fiel que se han sabido labrar a lo largo de estos años. Lo que sí es importante saber es que es imprescidible reservar, y que cierran los Domingos y los Lunes, así como el mes de Julio. El precio medio es de 30-40€.
    
Ofrecen cocina de mercado, muy popular entre la clientela que llena este local. El espacio puede ser reducido, pero su cocina (buena, sencilla y sin excesivas pretensiones) resulta del agrado de todos sus comensales. Cocina completa donde se trabajan arroces, pescados, mariscos y carnes.
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